Un día antes de recoger la orina, abstenerse de ingerir café, té, chocolate, plátanos y vainilla. Se debe suprimir la medicación con fármacos que contengan fenotiazinas.
¿Por qué hacer el análisis?
Para diagnosticar o descartar un neuroblastoma, un feocromocitoma u otros tumores neuroendocrinos; para evaluar si el tratamiento está siendo eficaz.
¿Cuándo hacer el análisis?
Cuando un niño presenta una masa abdominal, hematomas alrededor de los ojos, problemas al caminar o dolor óseo; cuando se presentan signos o síntomas atribuibles a un aumento de la liberación de catecolaminas, como hipertensión arterial persistente o en episodios recurrentes, importantes dolores de cabeza, aumento de la frecuencia cardíaca y sudoración; cuando se ha recibido tratamiento por un tumor neuroendocrino, como un neuroblastoma o un feocromocitoma.
¿Qué muestra se requiere?
Una muestra de orina de 24 horas, recogida en un recipiente proporcionado por el laboratorio, que contiene 10 mL de ácido clorhídrico con concentración 6N. Se debe guardar refrigerada durante la recogida. Enviar toda la muestra al laboratorio. Ocasionalmente puede utilizarse una muestra de orina aleatoria.
¿Qué es lo que se analiza?
El ácido vanilmandélico (AVM) es uno de los metabolitos de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina). Esta prueba mide la cantidad de AVM excretada por la orina, normalmente en una muestra de orina de 24 horas, para detectar un exceso de producción de catecolaminas. Permite detectar tumores neuroendocrinos como el neuroblastoma.
Los tumores neuroendocrinos, como feocromocitomas o neuroblastomas, pueden producir grandes cantidades de catecolaminas y por lo tanto aumentar significativamente la concentración en sangre y orina de estas hormonas y de sus metabolitos. Pueden producir hipertensión arterial persistente, dolores de cabeza importantes, palpitaciones, sudoración, náuseas, ansiedad y sensación de hormigueo en las extremidades.
La prueba del AVM junto con la determinación de catecolaminas y sus metabolitos (metanefrinas) es útil para detectar la presencia de neuroblastomas o feocromocitomas. Las pruebas diagnósticas de primera elección en el feocromocitoma son las catecolaminas en plasma y orina, o bien las metanefrinas plasmáticas y las metanefrinas en orina, aunque el AVM también se suele solicitar junto con ellas para confirmar o descartar la presencia de este tipo de tumores.